viernes, 10 de septiembre de 2010

TURISMO ACCESIBLE O TURISMO PARA TODOS: Reflexiones de nuestra colega Fernanda Gomez

(Articulo autorizado para publicar por María Fernanda Gomez, escrito por ella en agosto de 2009)

Quienes han tenido la oportunidad de escucharme o leer mis escritos sobre el tema, han podido advertir que siempre comienzo de la misma manera. Por esto, considerando una frase que se dice en nuestra televisión, “el público se renueva”, es que empiezo como habitualmente lo hago.
La variada oferta de servicios y atractivos turísticos que encontramos en el mundo es infinita y están hechas para vivenciarlas y disfrutarlas. Pero muchas no son ACCESIBLES, aunque sean gratuitas y libres.
Cuando nos referimos a TURISMO ACCESIBLE o TURISMO PARA TODOS es cuando el conjunto de actividades, servicios y atractivos, reúnen las condiciones necesarias para ser promocionadas a TODOS LOS TURISTAS. Inclusive los que por un motivo u otro tienen diferentes facultades de audición, visión, intelectual y también de movilidad (3º edad, niños pequeños, adultos con baja o alta talla, obesos, silla de ruedas, etc.) pudiéndose presentar también la combinación de estas posibilidades enumeradas.
El tema es más que amplio y transita por el conocimiento técnico de la arquitectura llamada universal o adaptada, psicología y dinámica en el trato y atención de este amplio segmento de la sociedad, sus deseos y necesidades, grado de estimulación recibida, entre otras cosas. Estamos involucrados todos: desde el guía de turismo, la agencia de viajes, los choferes, museos, restaurantes, hotelería y terminaríamos el vasto ejemplo en las áreas gubernamentales.
El proyecto, la planificación y la búsqueda de la excelencia debe estar opuesto a las intenciones de ofrecer un servicio improvisado. Trabajando mancomunadamente en una red conformada por especialistas en arquitectura accesible, instituciones o fundaciones volcadas a la discapacidad junto con todos los que estamos en la actividad turística. El resultado final contendría el sentido de este artículo.

De otra forma surgen clarísimos ejemplos como el que se advierte en el aeropuerto internacional de Ezeiza. Exactamente en los mostradores montados hace menos de 2 años en la terminal “B”, diseñados para una talla media en donde hay un pequeño orificio a 1m. 50 cm. aproximadamente de altura, practicado en un panel de vidrio sobre el mostrador para comunicarnos, ubicando nuestro oído allí de inmediato, porque es casi imposible escuchar a quien nos habla del otro lado a menos que seamos expertos en “lectura de labios”. El tema demandaría unos cuantos “tomos” más, entre describir ejemplos de causas, consecuencias y posibles soluciones.
Concluyo con la descripción sobre la accesibilidad de la catedral de San Isidro (Provincia de Buenos Aires) circunstancia que me llevó a tener que analizarla personalmente, dado que no hallé en página Web o folletería alguna sobre el tema y debía con escaso margen de tiempo acompañar a una turista con gran dificultad en su desplazamiento ayudada con muletas. ¿Habré buscado bien?. Este mismo caso se presenta en edificios, en Argentina, que están adaptados, pero en su página web o folletería no se describen como tales.

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