jueves, 17 de enero de 2013

EL ADIÓS A LA BRUGEOISE: HOMENAJE A OTRA PARTE DE LA HISTORIA DEL SUBTE “A”, EL TALLER POLVORÍN

Debe su nombre al polvorín militar que se hallaba en el Parque Chacabuco.
Está ubicado en Emilio Mitre y Avenida Directorio (Caballito), y es el más antiguo del Subte porteño. Es el hogar de los trenes belgas de la línea “A”. Allí también se encuentra la flota de la Asociación de Amigos de Tranvías (AAT).
Construido en 1914 por la Compañía de Tranvías Anglo-Argentina (CTAA) para reparar y alojar a los coches de su "tranvía subterráneo" (actual línea A), el taller es uno de los mejor equipados de la red. 

Por sus instalaciones pasan casi todos los coches del subte, que son remolcados hasta allí por los legendarios trenes de madera La Brugeoise, et Nicaise et Delcuve, únicos capaces de operar tanto con tensión tranviaria (550 VCC) como con tensión del túnel (1100 VCC en el caso de la A).
En sus primeros tiempos, sirvió también de estación de tranvías: al estar emplazado en el corazón geográfico de la ciudad, la CTAA (Compañía de Tranvías Anglo Argentina) lo usaba como punto de partida y llegada de numerosas líneas que surcaban la ciudad a principios de siglo.  Vale recordar que la CTAA era dueña del 80 % de la red tranviaria capitalina, por lo que su utilización era intensa.  Sin embargo, sus huéspedes principales eran los coches del subterráneo.  Fabricados en la ciudad belga de Brujas entre 1911 y 1921, los trenes que desde hace 95 años surcan los rieles de la línea A fueron reparados, lavados y modificados en Polvorín por el excelente personal técnico que lo caracterizó a lo largo de su historia.  Hoy, fabrican artesanalmente los repuestos y detalles de la decoración interior que deban reemplazarse. 

En diciembre de 1962, los servicios tranviarios cesaron en la República Argentina.  Polvorín pasó a ser entonces un taller exclusivamente para los subterráneos de Buenos Aires, hasta que en 1980 la AAT puso en marcha su "Tramway Histórico".  Aprovechando las vías usadas para comunicar sus instalaciones con la estación Primera Junta, los Amigos del Tranvía ofrecen los fines de semana y los feriados un recorrido gratuito en los coches que han restaurado con esmero. 

Futuro de Polvorín

El contrato de concesión, que otorgó a Metrovías la explotación del Subte a partir de enero de 1994, estipulaba que la empresa debía construir el Taller Central "Mariano Acosta" en el predio ubicado en Autopista Dellepiane y Lacarra.  Este taller estaría al aire libre, pero conectado a la red por un túnel hasta la estación Plaza de los Virreyes de la línea E.  Metrovías comenzó su construcción a fines de los '90, pero un derrumbe y problemas en los edificios de las zonas que atravesaba obligaron a suspender los trabajos por diez años.  En el marco de la Emergencia Ferroviaria dictada en enero de 2002, el Estado nacional se hizo cargo de esta obra, que fue finalizada hace dos años pero aún no cuenta con vias, señales ni equipamiento eléctrico.  Mientras tanto, los terrenos de Lacarra sirven de depósito para los coches del subterráneo retirados de servicio.
En junio de 2008, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó la Ley 2.796 disponiendo la Protección Patrimonial para el Taller Polvorín.  La iniciativa, presentada por el fallecido legislador Norberto La Porta, protege también a las vías e instalaciones tranviarias que unen el taller con la estación Primera Junta de la línea A, al igual que aquellas que forman el circuito del Tramway Histórico de la Asociación de Amigos del Tranvía (AAT).

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