miércoles, 22 de diciembre de 2010

UN CLÁSICO DE NUESTRA GASTRONOMÍA, PATRIMONIO DE LOS PORTEÑOS: LAS PIZZERÍAS DE BUENOS AIRES

La gastronomía, como parte indivisible del patrimonio cultural de un pueblo, forma parte del paisaje ciudadano sobre la base de las costumbres más arraigadas de sus habitantes.
En el libro titulado “Pizzerías de valor patrimonial de Buenos Aires” editado por el Ministerio de Cultura porteño hay una selección de 39 pizzerías notables de la ciudad.
La selección incluye a las que todos conocen y no podían quedar afuera: Las Cuartetas, Güerrín y Los Inmortales, reyes de la pizza en la calle Corrientes, o las populares La Continental y La Americana, en Congreso. Pero también a las que hicieron historia en su barrio, o mejor dicho, las que forman parte de la historia de su gente: como Burgio, de Cabildo al 2400, una de las pocas que tiene todavía horno a leña y por donde pasaron generaciones de estudiantes de Belgrano cuando salían del cine Lido, los días en que no iban a clase.
La elección también tocó a las pizzerías de culto: en esa categoría lleva la delantera Angelín, en Córdoba al 5200 (Villa Crespo), que se atribuye ser “el creador de la pizza canchera”, más grande que la tradicional, sólo con salsa, sin muzzarella. Pero también tienen un lugar El Cuartito (Talcahuano 937) o Pirilo (Defensa al 800), donde se come pizza “de parado” desde 1932.
La nómina no quiso dejar afuera a expresiones más modernas, como Filo (San Martín al 900), donde la pizza convive con exposiciones de artes plásticas, ciclos de cine o conciertos de jazz; exquisitas, como Romario, en Las Cañitas; o simplemente barriales, como El Cedrón, de Juan B. Alberdi al 6100 (Mataderos), una esquina que recuerda a personajes como el historietista Alberto Breccia y el boxeador Justo Suárez.

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